Por Fausto Piña.
Muchas personas no tienen ni la menor idea de lo que es la vida. Esto se debe a que viven, sin propósito determinado.
La vida es el bien más preciado que un ser humano puede tener, en su estancia terrenal. De ella dependerá todo lo que pueda alcanzar durante exista. Ésta es una riqueza, que quien la pierde, lo pierde todo.
La única causa por lo que se puede perder la vida, es si se obtiene un bien mayor, como lo es la vida eterna. Entonces, sólo los sabios logran condiderar lo indispensable ante lo importante o necesario de la vida. Ella es lo indispensable.
Nadie debe quitar la vida a un ser humano. No hay nada que sea tan indispensable para cometer esa maldad. Dios dio la vida, por ende solo él la puede quitar, sin recibir sanción. Lamentable está la violencia contra el ser humano, destruyendo la vida con la muerte.
Pregunto, ¿ cómo es posible que un padre mate la mamá de sus hijos? O, ¿cómo es posible que una mamá mate al papá de sus hijos? O, ¿cómo es posible que un ser humano mate a alguien para robarle, o como sicario? O, ¿cómo es posible que un Estado mate a sus conciudadanos?
Nuestra Constitución protege la vida desde su concepción hasta su muerte natural. Dios le proporciona al ser humano, ciento veinte años como posibilidad de vida. Si se sabe administrar puede alcanzar lo más posible de ella, según sus circunstancias.
Busquemos contribuir a que todo ser humano tenga una vida de calidad, pero que sobre todo logre una vida eterna en Jeducristo. Lo importante es tener más vida, la infinita.
Jesucristo dio su vida, para dar vida eterna a nosotros. Podemos decir, vida para mayor vida en nosotros. Gracias a Dios, quien nos amó con un amor inigualable al dar su Hijo a morir, para que todo aquel que en él cree tenga vida eterna. Ese creer implica un compromiso de obediencia voluntaria.