Muere Alfredo Polonia, el Padre de la Plena Dominicana: República Dominicana despide a una leyenda de la música popular

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Por Winston Hernández

La Vega — La República Dominicana despide con profundo pesar al maestro Alfredo Polonia, considerado durante décadas como El Padre de la Plena Dominicana y uno de los pilares más grandes de la música popular del país. El icónico artista falleció el pasado viernes, dejando un vacío inmenso en el folclore y en el corazón de quienes crecieron escuchando su voz.

Nacido el 9 de febrero de 1929 en Arroyo Toro, Bonao, Polonia dedicó su vida entera a cantar, componer y preservar las raíces campesinas dominicanas, convirtiéndose en un símbolo cultural y un guardián de la esencia popular.

Desde sus inicios en la radio, cuando comenzó a sonar en La Voz del Trópico, Alfredo Polonia logró conectar con el pueblo gracias a su estilo auténtico, su interpretación cargada de sentimiento y su capacidad para narrar con música la realidad cotidiana del dominicano. Entre sus obras más emblemáticas destacan “Sisua Sisua”, “Lo que le pasó a Juan”, “Adónde llegará el pobre”, “Me crié velando”, “Como quiera dicen”, “Se le murió el pajarito” y “Cosas increíbles”, canciones que marcaron generaciones y forman parte esencial del repertorio folclórico nacional.

Polonia no solo fue cantante: también fue compositor, escritor, músico y un férreo defensor de las tradiciones dominicanas. Su aporte cultural fue reconocido en múltiples ocasiones, incluyendo su declaratoria como Hijo Meritorio mediante la Resolución 8-2018 del Consejo de Regidores de Bonao y un homenaje especial por la Federación Dominicana de Arte y Cultura (FEDOARCU) en el Día Mundial del Folclore.

Su música —profundamente ligada a la identidad rural— retrató la vida del campo, las luchas del pueblo, sus alegrías y su cotidianidad. Con su voz, Polonia se convirtió en puente entre el pasado y el presente, manteniendo vivas las raíces y educando con su arte a nuevas generaciones.

La noticia de su muerte ha causado conmoción en Bonao, en todo el país y entre la diáspora dominicana. Artistas, gestores culturales, familiares y miles de admiradores lamentan la partida de una figura irrepetible en la historia musical del país.

Hoy, la música dominicana pierde a un maestro… pero gana una leyenda eterna.
Su voz seguirá sonando, y su legado vivirá para siempre en la memoria del pueblo dominicano.

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