Su legado trascendió los escenarios: fue instrumentista, director de orquesta, educador y parte fundamental de la historia musical y cultural vegana
Por Winston Hernández
LA VEGA, R.D. — Hablar de la historia musical de La Vega durante buena parte del siglo XX obliga a recordar al maestro Rafael Flaminio Pablo Narciso Martínez Decamps, conocido popularmente como Rafaelito Martínez, un músico que dedicó décadas de su vida a la enseñanza, las orquestas y la preservación de la tradición musical de su ciudad natal.
Rafaelito nació en La Vega el 25 de mayo de 1925, hijo de Rafael Martínez Alba (Fellito) y Palmira Decamps, creciendo dentro de un ambiente profundamente vinculado con la música.
Sus primeras enseñanzas musicales las recibió precisamente de su padre, quien también fue una figura destacada de la música vegana. Rafaelito mostró desde temprana edad condiciones que posteriormente le permitirían convertirse en un músico de notable versatilidad.
A los 15 años se trasladó a Santo Domingo, donde formó parte de la Orquesta José Reyes. Al regresar a La Vega se integró a la Orquesta Trujillo-Hull, dirigida por su padre, y también estuvo vinculado a la Banda de Música de La Vega.
Su preparación le permitió ejecutar diversos instrumentos, entre ellos piano, violín, acordeón, oboe, lira, guitarra y flauta, característica que evidenciaba su amplia formación musical.
Una orquesta que acompañó varias generaciones
A principios de la década de 1950 Rafaelito Martínez organizó la orquesta que llevaría su nombre y que mantuvo durante más de cuatro décadas.
La agrupación se convirtió en parte de la vida social de La Vega. Su música acompañó presentaciones en sociedad, celebraciones navideñas, fiestas de Año Nuevo, el tradicional Baile de San Andrés o Baile Blanco y numerosas actividades desarrolladas en el histórico Casino Central.
Fuentes históricas consultadas confirman esa estrecha relación entre Rafaelito y el Casino Central. Recopilaciones sobre las tradicionales presentaciones en sociedad de La Vega señalan que aquellas celebraciones eran frecuentemente amenizadas por Rafaelito Martínez. También existen testimonios que recuerdan su participación en los tradicionales bailecitos del Día de Reyes.
Su agrupación no limitó su presencia a territorio vegano. Referencias históricas sobre la vida social de Salcedo incluyen a la orquesta de Rafael Martínez Decamps, de La Vega, entre las agrupaciones que amenizaban actividades del Club Salcedo junto a importantes orquestas dominicanas de aquella época.
Otros recuentos sobre la música dominicana colocan igualmente a la orquesta del maestro Rafael Martínez Decamps entre las agrupaciones existentes en el país durante una etapa de gran desarrollo de las grandes orquestas dominicanas.
Rafaelito Martínez, el educador
Sin embargo, uno de sus aportes más importantes posiblemente no estuvo únicamente sobre los escenarios, sino dentro de las aulas.
Rafaelito se desempeñó como maestro de la Escuela de Bellas Artes de La Vega, desde donde contribuyó a formar nuevas generaciones de músicos.
Uno de los testimonios que permite dimensionar ese legado es el del reconocido músico vegano Luis Ruiz, quien inició sus estudios en la Escuela de Bellas Artes de La Vega y posteriormente desarrolló una destacada trayectoria nacional e internacional.
Ruiz ha identificado públicamente a Rafael Martínez Decamps como su primer profesor y una figura decisiva en su formación. Relata que Rafaelito lo impulsó a aprender saxofón y lo incorporó siendo muy joven a su orquesta. Ruiz posteriormente llegó a integrar la Orquesta Sinfónica Nacional como violinista y años después ocupó la posición de flauta principal.
Ese testimonio aporta otra dimensión al legado del maestro: Rafaelito no solamente interpretaba música; también identificaba, formaba y abría espacios a jóvenes talentos veganos.
Otro músico relacionado con su agrupación fue el destacado trompetista vegano Héctor Zarzuela Taveras, “Bomberito”. Una resolución de reconocimiento del Senado de la República recoge que Zarzuela formó parte de las orquestas de Enriquillo Sánchez y Rafaelito Martínez antes de trasladarse a Santo Domingo en 1957.
También ayudó a preservar la historia musical de La Vega
Existe otra faceta menos conocida de Rafaelito Martínez: su participación en la conservación documental de la memoria musical vegana.
El catálogo de la Biblioteca Dr. Rubén Álvarez Valencia de UCATECI registra la obra “Recuento histórico sobre la centenaria Banda Municipal de Música de la Concepción de La Vega Real”, de Reynolds J. Pérez Stefan, con Rafael Martínez Decamps como colaborador.
El libro, publicado en Santo Domingo por Impresora Universal en 1997, consta de 100 páginas y está dedicado precisamente a la historia musical de La Vega.
Esto significa que su contribución trascendió la interpretación y la enseñanza: también participó en esfuerzos dirigidos a documentar y preservar la memoria histórica de una de las instituciones musicales más importantes de La Vega.
Su nombre aparece, además, entre los músicos destacados de la historia cultural vegana en publicaciones dedicadas a recoger el patrimonio y las figuras representativas de la provincia.
Música ligada a los recuerdos de una ciudad
La trascendencia de Rafaelito Martínez puede apreciarse igualmente en los testimonios de generaciones de veganos que recuerdan su orquesta como parte de las celebraciones familiares y sociales de la ciudad.
Crónicas sobre el antiguo Casino Central recuerdan sus presentaciones durante las fiestas y actividades tradicionales, incluyendo celebraciones del Día de Reyes.
Durante años, junto a músicos y cantantes de su agrupación —entre ellos Salvador, recordado como una de sus voces estelares— Rafaelito acompañó momentos que quedaron ligados a bodas, bailes, encuentros sociales, Navidad, Año Nuevo y otras celebraciones.
A mediados de la década de 1990 puso fin a la etapa de su tradicional orquesta, pero no abandonó la música. Posteriormente creó el grupo “Melody”, dedicado principalmente a amenizar bodas, cumpleaños y recepciones.
Un legado que permanece
Rafaelito Martínez falleció en 2005, dejando detrás una trayectoria de aproximadamente seis décadas vinculada directa o indirectamente con la música.
Su aporte puede observarse desde varias vertientes: como instrumentista, director de orquesta, educador, promotor de jóvenes músicos y colaborador en la preservación de la memoria histórica musical de La Vega.
Su importancia no estuvo únicamente en las notas que interpretó, sino en las generaciones que enseñó y en los espacios culturales que ayudó a mantener vivos.
La historia de Rafaelito forma además parte de una tradición familiar encabezada por su padre, Rafael Martínez Alba, y continuada por un hijo que terminó convirtiéndose también en referente de la cultura musical de su pueblo.
A más de dos décadas de su fallecimiento, Rafaelito Martínez “El Maestro” permanece ligado a la memoria colectiva de La Vega, especialmente a aquella época de las grandes orquestas, los bailes del Casino Central y una ciudad cuya vida social tuvo durante décadas a la música como uno de sus principales puntos de encuentro.
Los datos biográficos familiares utilizados para esta reseña fueron proporcionados por su hijo, Hernán Martínez, y complementados con fuentes documentales e históricas consultadas para este trabajo.